La situación del transporte de carga terrestre en Chile ha llegado a un punto crítico. En una reciente entrevista para Empresa Océano, conducida por el periodista Atilio Macchiavello, el panorama descrito por el sector es de máxima tensión. Las constantes alzas en el precio de los combustibles y la negativa de las grandes empresas a asumir estos nuevos costos han creado lo que los gremios catalogan como una verdadera "bomba de tiempo".
Iván Mateluna, Dirigente Nacional del Transporte de Carga por Carretera y Presidente de FEDEQUINTA (Federación de Dueños de Camiones de la Quinta Región), no ocultó su preocupación frente a las cámaras y entregó detalles de un conflicto que tiene a los transportistas pequeños y medianos al borde de la quiebra.
Una "Guerra" por el Traspaso de Costos
El corazón del conflicto no radica únicamente en que el petróleo esté más caro, sino en la imposibilidad de traspasar ese costo a las tarifas finales. Mateluna es enfático: "Hoy día estamos en una guerra con los generadores de carga".
Según explica el dirigente, históricamente el combustible representaba entre el 40% y el 50% del costo total de un flete. Sin embargo, con un alza que estiman en un 60% en el precio del diésel (traducido en aumentos de hasta 600 pesos por litro), el combustible ahora acapara el 55% de los costos operativos.
¿El problema? Las grandes empresas generadoras de carga se niegan a ajustar las tarifas. "Ellos no quieren subir porque dicen que no es responsabilidad de ellos. Nosotros decimos que no podemos ir a trabajar porque no nos alcanza ni para la utilidad", señala Mateluna, denunciando que las grandes corporaciones utilizan tácticas de desgaste en las mesas de negociación.
La Anarquía del Sector y el Riesgo de la Informalidad
A diferencia de otros rubros, el transporte de carga por carretera en Chile carece de una regulación estricta. Mateluna describe la situación actual como una "anarquía".
Al no existir una ley de transporte que regule el ingreso y las tarifas, el mercado se llena de actores informales que, sin conocer los costos reales de operar y mantener un camión (renovación de neumáticos, aceite, desgaste de la máquina), toman cargas a precios irrisorios. Esta falta de regulación empuja a los transportistas formalizados hacia la informalidad para poder competir, deteriorando la calidad del servicio a nivel nacional.
Diálogos Fallidos y un Gobierno en "Jaque Mate"
Los esfuerzos por encontrar una salida pacífica parecen haberse agotado. FEDEQUINTA y otras agrupaciones (como la CNDC y Chile Transporte) se han sentado a negociar tanto con el Gobierno como con los grandes gremios empresariales del país, incluyendo a la CPC, SNA, SOFOFA y SONAMI.
Se les presentaron propuestas claras para lograr un traspaso de costos transparente que permita a los camioneros seguir abasteciendo al país. Sin embargo, la respuesta del empresariado mayoritario fue decepcionante: afirmaron no tener la facultad para obligar a sus empresas socias a aceptar estas condiciones. "Sálvese como puedan", parece ser el mensaje, según deja entrever el dirigente.
Por su parte, el Gobierno implementó un decreto que, en palabras de Mateluna, los dejó en "jaque mate", sin darles el tiempo necesario para negociar de manera escalonada con sus clientes, reventando la capacidad de gestión de los transportistas más pequeños.
El Ultimátum: Ni un peso más
El tono de la entrevista culmina con una advertencia clara. Tras una asamblea ampliada con bases de San Antonio, Casablanca, Santiago y otras localidades, la federación tomó una decisión unánime.
"Si el gobierno nos sube de nuevo el precio del combustible, esto va a arrojar una movilización", sentenció Iván Mateluna.
El mensaje es directo tanto para el Ejecutivo como para el Poder Legislativo: el rubro exige normativas claras y una intervención que regule un mercado que hoy está asfixiando a quienes movilizan el 95% de la carga del país.
De no haber respuestas, la cadena logística de Valparaíso y de todo Chile podría enfrentarse a una paralización total en el corto plazo.